sábado 27 de agosto de 2011
New Corporation
La cosa sigue y Gúlliver nos explica cómo operan los denunciadores. "Se apoderan de las cartas y de los papeles de esas personas y los hacen encarcelar. Esos papeles son puestos en manos de especialistas expertos en descubrir el sentido oculto de las palabras, las sílabas y las letras."
"Por ejemplo, descubrirán que una silla agujereada significa un consejo privado; que un rebaño de ocas, un senado; un perro cojo, una invasión; un abejorro, un primer ministro; la gota, un gran sacerdote;un patíbulo, un secretario de Estado; un orinal, un comité de grandes señores; una criba, una dama de la corte; una escoba, una revolución; una ratera un empleo público; un pozo sin fondo, el tesoro público; una cloaca, una corte ; un sombrero con cascabeles, un favorito; una caña partida, un tribunal de justicia; un tonel vacío, un general; una herida abierta, los asuntos públicos."
Tranquilidad: el escándalo del espionaje y las escuchas del grupo de Murdoch ha sido un asunto restringido, y que por supuesto ninguna de esas prácticas son detectables en la prensa española. Estamos a salvo. Pero leer ese párrafo y decirme que aunque la noticia está ya fuera de actualidad, conviene no olvidar las servidumbres de la libertad de prensa.
Vaya verano.
viernes 19 de agosto de 2011
Lamunda
Hagámonos de paciencia, que habré de contarte cómo fui a parar a Laputa en su versión actualizada, Lapública y otras La que el lector puede completar . Tratando de renovar mi lenguaje entré en el Mundo, advertida por fray Gracián(ejo) El Criticón ya sabía yo que a la entrada estaba el Engaño y solo a la salida el Desengaño. Aún aún así, en lugar de tratar de escribir la cara del bloc, me dispuse a trazar garabatos en la face del book; resbalé, claro está, y me encontré de lleno en Lamunda y otras La que el lector conocerá, reino anegado de los hermeneutas, de la interpretación sin fin. En la face del book se procede al intercambio, claro está como corresponde a la época: en un mercado de precios fluctuantes las interpretaciones ilimitadas, al modo de estampitas de los santos ¡esos grandes mediadores!, dan forma y contenido al Post del post de la Modernidad y por cierto, no podría ser de otro modo, cotizando en bolsa . Puestas así las cosas me puse capa de santidad y me dije: "allí donde fueres, haz lo que vieres".Frase a granel. Gran necedad.
Por almor almar elocuente y muerte a las frases hechas, vino entonces a mi encuentro un abrazo inmortal, amigo y sabio viajero donde los halla: ¡Gulliver!. La tinta de Swift lo mantenía de paseo por Laputa, en concreto por el reino de Tribnia, llamado Langden por sus naturales. Lo que allí se vió os lo cuento en la siguiente entrega, que en el en que me disponía me reclamaron inexcusables obligaciones sociales.
viernes 23 de julio de 2010
Emecú
Como "casi" siempre Emecú en sus cábalas muestra que anda en sus cabales y se ajusta a peso, medida y etiqueta. Vaya, que como Emecú cabalea de lo lindo aunque haga calor y esta tarde-noche he quedado con ella para las cervezas tras las cervezas, me apresuro me precipito me apresuro (voyme rauda) a saludaros a todos el veranillo, lectores, con un vídeo que me manda un amiguiño muy aficionado a la música,y que creo os va a gustar. A Emecú seguro...pero no lo dirá por escrito!!
miércoles 2 de junio de 2010
El Amor, el Azar
viernes 14 de mayo de 2010
El gusto por la sorpresa
sábado 27 de febrero de 2010
Queridos....
jueves 10 de diciembre de 2009
Los pasos ausentes
Carmen tenía la cabeza llena de pájaros chirriando cielos en la tarde extensa de una plaza cercada de olvido o memoria, ya me parece que es lo mismo. Su cuerpo, inerme y escaso, había sido como labrado, o esculpido por saxofones y teclas de piano sonando jazz; evocaba, en la inmediatez de sus carencias, el momento preciso de lo que nace al mundo en la precariedad extrema, no ya del hombre o el hambre, sino de todas las aporías venidas al tiempo....Y no hay albor que no prefigure la muerte; ella está en el inicio, en todo nacimiento, en toda llegada. Es el presentimiento de lo imprevisible, de lo incierto...una caída dominada por el peso de la libertad, y la incertidumbre del amor; no hay amanecer que no dibuje las prisiones del hombre y un vínculo con lo inhóspito que es el tiempo. No hay aurora que no sea adicta al tiempo y a la promesa del tiempo.
Vibran eufóricas las palabras en el comienzo, vibra como acontecimiento primigenio el malva extenso en la línea fronteriza entre el cielo y el mar; magia loca de la luz abriendo mundo, desligando patria y ser
Cierto que su casa abría balcones al dolor de una vega madura de caña dulce ceñida de montes y mares, cierto que las calles luminosas en fachadas blancas, empinadas en aceras fogosas de estíos y desiertos a las tres de la tarde, habían propiciado vuelos enredados de vientos en los tajos expuestos .... ¿pero acaso explicaba eso algo?.
Tenía fama de mujer esquiva; difícilmente, al recordarla en la soledad de sus quehaceres silentes, hubiera nadie adivinado la potencia amiga de sus soledades, la frescura filial de sus deseos como abanicos, el eco redondo de caracolas llenando el aire quieto en las tardes irrespirables de Agosto. Creo que Carmen era un secreto y mi amor a Carmen un jeroglífico ilegible, un pictograma en una oscura cueva. A menudo, al mirarla y sesgarla en la idea de que tan solo a retazos podía yo saber de ella, no percibía sino los residuos de las risas, los despojos de la alegría.
Qué sé yo, la veía siempre de negro y siempre anciana. Era una sorpresa en el verano su sombrilla de colores camino de la playa; y en la orilla, ella plantaba esos colores muy cerca del agua, casi en el agua...y un rumor sereno y luminoso tocaba apenas sus pies. Ni aún en el desierto del medio día se desprendía Carmen del luto intenso de hombres muertos que disfrazó su rostro con años que no tenía. Solo la cercanía del mar desvelaba el resplandor de la mujer que parecía haber dejado de ser hacía mucho.
No, tampoco el luto eterno explica la vida que pasa sin irse en el curso incesante de los días. Tal vez su tinaja oscura en la angosta cocina...,tal vez el ventanuco por dónde se la podía ver desde la calle en un trajín de cacerolas; un bote de EKO acompañaba sin luz aquél pasillo en los bajos de una casa ancha y espléndida que permanecía como extraña y ajena al devenir de la vida de Carmen. Algunas veces, ansiosa de conocer a Carmen en otras estancias, inventaba yo necesitar el baño, ir más allá de la tinaja y el agua que de continuo le pedía. Subíamos entonces una escalera iluminada por un patio de macetas al frente del primer tramo, un patio encalado y húmedo; sí, tal vez el olor a cal mojada y un grifo que gotea diga algo de un tiempo que aspiro y se me huye como agua sin reposo....Y más arriba, el lujo austero de la sala que repartía habitaciones cerradas, como si en ellas no hubiera dormido nadie, en realidad, como si nadie hubiera podido nunca derribar la soledad intacta en el espacio acotado del corazón de Carmen...Y con el tiempo, alguna vez, me estuvo permitido subir la escalerita al fondo de la sala y por segundos contemplar la buhardilla alargada y amarilla, el polvo oblicuo iluminado a tiras ; el milagro de lo deshabitado a la espera del tiempo que le dará voz o vida.
Si Carmen dormía en algún lugar, nunca lo supe. Jamás la vi enferma ni me enseñó su cama; alguna vez, a la derecha de la sala y la escalera permanecía abierto un dormitorio impecable y cautivo en una muñeca de porcelana sobre la cómoda; prisionero y apartado, como ella, en un tiempo cifrado, evocando las razones sin desvelarlas, de tantas cadenas enredadas como rosarios al cabecero de una cama intacta. Y el tiempo dejaba en las baldosas la geometría de los pasos ausentes y determinantes de los hombres y las guerras que no vivimos.